El nuevo Vampirismo

Stephenie Meyer
La nueva era del vampirismo es pesimo, asqueroso y un sinfin de palabras que al final no se acoplaria o llegaria al nivel de defectuocidad del neo-vampirismo, que ha causa de autores de la cultura pop han desbaluado la bella imagen del vampirismo real, del vampirismo clasico.

Una de ellas es la más famosa novela "romantica" de "vampiros" de la escritora norteamericana llamada Stephenie Meyer y su saca titulada Crepúsculo (Twilight). Esta y muchas novelas muchas más que en la actualidad, son muchas, pero muchas las vitrinas que se ven inundadas de nuevas "historias vampíricas", entre las cuales destacan : Inframundo (Underworld), Crepúsculo (Twilight) y El diario de un Vampiro (The Vampire Diaries)", tres historias, muy similares entre sí, dado que en estas mezclan de manera nada sutil y muy directa el mundo de todos los seres sobrenaturales, -"vampiros y hombres lobos"- para ser exactos, no sé de donde les viene esa afición a los autores de escribir sobre mezclas de razas entre vampiros y hombres lobos.

En la primera serie nombrada -Inframundo (Underworld)-, es un universo en guerra donde los humanos no nos percatamos de esas dos fracciones en eterna lucha, por la supremacía de poder entre los "vampiros", -que son malos- y los lobos -que no son nada buenos-, todo a raíz de un amor imposible entre un vampiro y hombre lobo... Bueno esa historia se repite en la nueva saga Crepúsculo (Twilight), donde vampiros y hombres lobos muestran una sensibilidad, un tanto empalagosa, daño muestras no solo de amor, sino de "respeto, admiración y lujuria"... 

Bueno, otros de las nuevas adicciones que se le han realizado a estas historias, está el hecho de que los vampiros "si pueden estar al sol" claro que en le caro de El diario de un Vampiro (The Vampire Diaries), solo lo logran gracias al poder de un anillo que les da poderes de transmutación química, y en el caso de Crepúsculo (Twilight), estos dulces y buenos vampiros, solo "brillan" a la luz del sol..

Según los nuevos vampiristas comentan "el cambio mejor" que ha dado la vuelta de tuerca del vampirismo clasico al neo-vampirismo y su ideología es esta:“En los últimos años el vampiro ha cambiado a mejor. Las sagas cómo Crepúsculo, las series como True Blood, el cómic Blade … Por sorpresa nace un vampiro que quiere ser mejor, que quiere salir de la oscuridad, que se esfuerza por amar. Un vampiro cada vez más humano. Muchos de ellos deben convivir con su naturaleza oscura y aprender a controlarla. Incluso a usar sus poderes para el bien. Todo ello coincide con un CAMBIO DE PARADIGMA en lo social y espiritual. 

Se dice que vivimos un tiempo de cambios en el que el mundo debe virar hacia lo positivo, hacia algo mejor, más luminoso. Los vampiros, como creaciones literarias, por tanto obra de personas, también reflejan esos cambios: seres oscuros que quieren ser más luminosos; seres que, atrapados en su condición de no vivos, quieren despertar a las emociones, el respeto, y controlar su instintividad. Es una alegoría de lo que el mundo debería hacer”

Karolus

Almenos a nuestro parecer, la figura del vampiro clasico, donde es un ser de oscuridad, una criatura con aspecto necrofago, que transmitia y emanaba un miedo exitante, un horror muy bello, esa es la realidad vampirica, la mejor, la escencia.

Es despresiable encontrarse con estas nueva era vampirica literal y cineasta. Lo unico que queda por decir es que jamás podra remplazar al vampiro clasico esta nueva era, sólo esta pasando por una crisis colectiva-psico-social referente a la literarura.

Los vampiros  son personajes muy frecuentes en la literatura, el cine e incluso la música -actualmente, antes era más en el cine y la literatura-. La fascinación por estos personajes viene de muy lejos, tanto que los encontramos en la cultura tradicional y el folclore de muchos países.

Tradicionalmente, el vampiro es un ser que se ha convertido a la oscuridad. En un momento de su existencia, y normalmente debido a una experiencia extrema y emocionalmente muy dura (astrológicamente estas experiencias son relativas al signo de Escorpio, al planeta Plutón y a la Casa 12), renuncia a Dios culpándole por la injusticia de tener que vivirlo; y también renuncia a su Alma, que representa la conexión directa con él.

Esa renuncia a Dios también les supone no poder soportar la luz del Sol, que tradicionalmente está atribuida al origen de la vida y a la manifestación física de un Ser Supremo. No duermen, puesto que el Alma no necesita conectarse con los planos sutiles; y se alimentan de sangre, que representa aquello que simboliza la vida en su nivel material más denso. Su incapacidad de generar energía vital desde su Alma les obliga a alimentarse de aquello más básico para sobrevivir. Es decir, son sus instintos quiénes mandan.

Es por eso que el vampiro responde a la personificación del arquetipo “sombra”; Según el psicólogo suizo Carl G. Jung los arquetipos son modelos psicológicos que residen en el inconsciente colectivo. Estos arquetipos son duales, pudiéndose manifestar como luz o como sombra. El arquetipo “sombra” representa el lado instintivo del hombre, su faceta animal más oscura. Eso les da ese atractivo físico y sensual, que sumado al magnetismo que poseen se convierte en su principal baza para cumplir sus propósitos.

Normalmente un arquetipo representa una idea o modelo que al interiorizarse conlleva aprendizaje y evolución. La figura del que ha renunciado a su Alma, del que ya no puede vivir en la luz y que debe alimentarse de los demás, simboliza al hombre materialista y despiadado que ha renunciado a lo trascendente para vivir en la oscuridad y que sólo sale de su guarida para alimentar a su propio ego y necesidades. Un perfil muy familiar, ¿verdad?

La tradición y el folclore han representado durante siglos la manera de transmitir conocimiento, por eso los personajes, mitos, cuentos e historias contienen tanta cantidad de sabiduría.

En esta época en que tantos cambios a nivel interno se están dando, nuestra captación, percepción y comprensión de los arquetipos también evoluciona. Por ello continúa existiendo el vampiro mítico que teme a la luz y que bebe sangre, y ha surgido el vampiro que quiere abandonar su condición o, como mínimo, desea retomar el camino correcto. Es decir, se empieza a manifestar la parte luminosa de dicho arquetipo.
 
Este vampiro ya no teme a la luz, incluso puede moverse durante el día. Además, pretende enamorarse y anhela su vida anterior como mortal. Continua sujeto a sus instintos y a su condición, pero lucha para liberarse.

2 comentarios:

Cafeinologa dijo...

Excelente articulo, yo en lo particular me quedare siempre con el misticismo de los vampiros clasicos,de indole terror,misterio,suspenso y sexualidad...como el caso de Dracula de Bram Stoker

Atena Lost dijo...

Así es, es una belleza literaria y artística las del "vampiro clásico", en donde observamos la esencia de la oscuridad en una creatura necrófaga.

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