Dríadas: Las hadas del bosque

En la mitología griega, las Dríades son las ninfas de los árboles en general pero de los robles en particular. Según la mitología surgieron de un árbol llamado Árbol de las Hespérides. Algunas de ellas iban al Jardín de las Hespérides para proteger las manzanas de oro que en él había.

Las dríades no son inmortales, pero pueden vivir mucho tiempo.

Son de la familia de las ninfas, también concideradas ninfas del bosque o de los árboles, aunque no deben ser confundidas con distintos tipos de ninfas como por ejemplo: las Anthousai (flores), Dafneas (árbol de laurel), Epimelíades o Epimélides (manzanos), Kissiae (hiedra), Melias (fresnos) o Hyleoroi (vigilantes de los bosques). 

Siendo hermosas, frágiles y considerándose como las Ninfas de los bosques,en innumerables ocasiones se ha dicho de ellas que reflejan rayos de color dorado en sus ojos, cuando se aparecen a los seres humanos. Las Dríadas suelen cantar, aunque sus cantos se suelen confundir con el ruido que provoca el viento al agitar las hojas. Tienen habilidades únicas en su raza como podar arboles con su voluntad o moverse sin hacer ningún ruido. Son exclusivamente femeninas y usan a los humanos o a los elfos masculinos como parejas. Físicamente, tienen unos rasgos muy delicados, parecidos a los de las doncellas elfas. Tienen los ojos violeta o verde oscuro, y su cabello y piel cambian de color según la estación. Visten prendas que las hacen difíciles de localizar en los bosques y pintas sus cuerpos para hacerse casi invisibles.

De esta forma pueden camuflarse entre el bosque sin que se las vea o transformarse instantáneamente en un pequeño arbolito, antes de que ningún mortal pueda contemplar la belleza de su desnudez.  En el invierno su pelo y piel es blanco, en otoño rojizo, y en primavera y verano tienen la piel muy bronceada y el pelo verde.

Cada dríada pertenece a un roble del bosque, se hallan unidas a su árbol de por vida y no pueden alejarse a más de 300 metros de él o mueren lentamente,de modo que su vida duraba lo mismo que la de árbol. Y por eso durante mucho tiempo se dijo que cada vez que se talaba o quemaba un árbol, moría una dríada..  Hablan varias lenguas y su gran inteligencia les permite comunicarse con casi todos los seres del bosque, además hablan el lenguaje de las plantas.

Una dríada tiene absoluto control sobre el árbol al que está ligada, por lo que es capaz de provocar que sus ramas florezcan aunque no sea la temporada, que aparezcan nuevas plantas alrededor del árbol, e incluso puede provocar un crecimiento de hierba repentino que haga tropezar a los intrusos.

No son nada agresivas, y si son atacadas usan el conjuro de hechizar personas como defensa. Este conjuro lanzado por una dríada tiene un gran poder, y es muy difícil tener la suficiente resistencia a la magia como para no caer hechizado.

Si alguien golpea al roble al que está unida, ella recibe físicamente el mismo daño, por lo que intentará defenderlo a toda costa.

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