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La novia de Corinto: Johann Wolfgang Goethe

La novia de Corinto (Die Braut von Korinth) es un poema del escritor Alemán Johann Wolfgang Goethe escrito y publicado en 1797.

El propio Goethe reconoce en su diario que la historia la fascinó y la recreó en su Die braut von Korinth, que escribe los días 4 y 5 de junio de 1797. Sin embargo Goethe ambientó su historia en Corinto y convirtió a Filinion en una vampira situando la acción en los primeros años del cristianismo y en medio de la controversia entre las antiguas religiones paganas y la pujante nueva religión. La elección de Corinto no es arbitraria, aludiendo a las conversiones que Pablo de Tarso había conseguido en esa ciudad griega. La protagonista y sus padres son cristianos, mientras que el joven es pagano.

Tras su publicación al año siguiente el poema causó gran controversia por su crítica al cristianismo y sus componentes eróticos. La joven vampira erguida sobre el lecho se lamenta por un Dios que prefiere sacrificar hombres antes que ofrendas.

La novia de Corinto de Wolfgang Goethe (1749-1832).

Provenía de Atenas un joven
que llegó a Corinto, donde nadie lo conocía.
Él contaba con la amable recepción de uno de sus habitantes:
sus padres estaban unidos por la hospitalidad,
y habían convenido, mucho tiempo atrás,
el matrimonio de una y otro:
su hija y su hijo.
Pero, ¿sería bienvenido aún
si no compra con cariño este favor?
Él es todavía pagano, como los suyos;
pero ellos ya son cristianos y se han bautizado.
Cuando nace una nueva fe,
el amor y la fe jurada, frecuentemente,
se destruyen como una mala yerba.
Ya la casa entera reposa;
padre e hijas; sólo la vigilia es de la madre;
que recibe con diligencia al huésped:
de inmediato lo conduce a la habitación más bella.
Previniendo sus deseos ,
le presenta los vinos y manjares más preciados.
Tras atenderlo, ella le desea una buena noche.
Pese al buen alimento servido,
él no siente deseo alguno de comer;
la fatiga lo hace rechazar manjares y bebida.
Y, vestido, se recuesta en el lecho.
Casi está dormido
cuando un huésped extraño
se introduce en la recámara
por la puerta abierta.
Al resplandor de la lámpara ve avanzar
por el cuarto a una joven silenciosa y púdica,
cubierta de un velo y un vestido blancos;
una lazo negro y oro ciñe la frente.
Cuando ella lo percibe
se azora y estremece
y alza blanca su mano.
“Soy, entonces —clama ella—, tan extraña en mi propia casa
que para nada me avisan la presencia de un huésped?
Es así, ay, que se me tiene encerrada en mi celdilla,
y que mientras, aquí, se me cubre de vergüenza.
Pero sigue reposando en tu lecho,
me alejaré con la rapidez con que vine”
“Quédate, bella joven”, grita él
levantándose con precipitación.
“He aquí los dones de Ceres, he aquí los de Baco,
y he aquí, querida niña, que tu traes el amor.
¡Estás pálida de miedo!
Ven, querida, joven, ven
y gustaremos juntos los goces divinos”
“Quédate lejos de mí, buen hombre, deténte.
Yo no estoy consagrada a la alegría.
El último paso, ay, fue dado
por mi querida madre: vencida por la enfermedad,
ella hizo al mejorar el juramento
de que mi juventud y mi cuerpo
serían ofrecidos, de inmediato, al servicio del cielo.
“Y apenas el brillante cortejo de los antiguos dioses
partió la casa quedó en silencio.
Ya no se adora más que a un solo Dios
invisible en el cielo, Salvador sobre la cruz;
a quien nadie aquí le ofrece en sacrificio
toros o corderos
sino víctimas humanas en cantidad infinita.”
Y él le pregunta y reflexiona todas sus palabras;
ninguna escapa a su espíritu.
“¿Será posible que en esta callada habitación
frente a mí esté mi novia bien amada?
¡Sé mía entonces !
Los juramentos de nuestros padres
nos valieron ya la bendición del Cielo.”
“No soy yo quien te está destinada, buen hombre;
se reservó para ti a mi más joven hermana.
Cuando en mi celdilla silenciosa sea librada a mis tormentos,
en sus brazos, piensa en mí;
en mí que no pienso sino en ti,
que me consumo de amor
y que, pronto, me iré a esconder bajo la tierra.”
“No, lo juro por esta flama
que desde ahora Himeneo hace por nosotros brillar:
tú no estás perdida, ni para mí ni para el placer,
y tú me acompañarás a la casa de mi padre:
bien amada, quédate aquí;
celebra conmigo, en este mismo instante,
aunque inesperado, nuestro festín nupcial!”
Entonces intercambiaron ellos los gajes de la fidelidad:
ella le tiende una cadena de oro
y el desea ofrecerle una copa
de plata de arte incomparable
“¡Esta copa no es para mí;
pero te pido
me regales un rizo de tus cabellos!”
En ese momento suena la hora lúgubre de los espíritus,
y entonces, solamente, la joven parece sentirse a gusto.
Ávidamente, de sus labios pálidos, ella bebió
el vino de un rojo sombrío como la sangre.
Pero del pan de trigo
que él le ofreció amablemente,
no tomó la menor migaja.
Y ella tiende la copa al joven,
quien, como ella, la vacía de un solo trago, golosamente.
Y durante esa comida silenciosa, él le solicita su amor.
Su pobre corazón, ay, estaba enfermo de amor.
Pero ella se resiste
a toda súplica
hasta que él se echa a llorar en la cama.
Y viene ella y se tiende cerca de él.
“¡Ay, cómo sufro de ver tu tormento.
Pero, ay, si tocas mis miembros
sentirás estremecido lo que te escondí:
blanca como la nieve
pero fría como el hielo
es la amante que tu has escogido!”
Él la toma con ardor en sus vigorosos brazos,
llevado por la fuerza de su joven amor.
“Espera entonces recalentarte más cerca de mí todavía,
aunque sea la tumba quien te haya enviado hacia mí.
Mezclemos nuestros alientos, intercambiemos nuestros besos,
que nuestro amor se desborde!
¿No te inflamas al sentir la llama que me devora?”
Más fuerte aún los unió el amor:
las lágrimas se mezclaron a sus arrebatos.
Con avidez ella aspira el fuego de sus labios,
y ninguno se siente vivir si no es en el otro.
Con la furia amorosa del joven
la sangre congelada de la muchacha se recalienta;
pero en su pecho el corazón sigue inmóvil.
Mientras tanto la madre, retrasada por los cuidados del aseo,
pasa aún con suave marcha por el corredor frente al cuarto.
Escucha tras la puerta, oyó largo tiempo
esos sonidos extraños:
voces voluptuosas y lamentos
de un novio y de su prometida,
balbuceantes insensatos del amor.
Ella permanece de pie, inmóvil, frente a la puerta,
porque ante todo desea convencerse plenamente:
escucha colérica los juramentos de amor más solemnes,
las palabras de amor y de promesa:
“¡Silencio, el gallo despierta!”
“—Pero la noche que viene
¿vendrás de nuevo?” Y besos sobre besos.
La madre no puede contener más tiempo su indignación,
abre con rapidez la bien sabida cerradura.
“¿En esta casa hay entonces hijas perdidas,
capaces de entregarse así de pronto al extraño?”
Abre la puerta, entra.
y a la luz de la lámpara
distingue, oh Cielos, a su propia hija.
Y el joven, en el primer momento de terror,
quiere cubrir con su velo a la muchacha,
esconder bajo el tapiz a la bien amada.
Pero ella se defiende y libera con prontitud
como con la fuerza de un espíritu
su alta estatura
se yergue lentamente sobre el lecho.
Madre, madre”, dice con una voz sepulcral,
“¿me reprocha, entonces, esta noche tan bella?
Me expulsa usted de esta cama cálida?
¿Sólo desperté para entregarme a la desesperación?
¿Ya no le satisface
en buena hora haberme amortajado en un sudario
y depositado en la tumba?
“Pero una ley que me es propia me impulsa
fuera de la fosa estrecha al duro manto de la tierra.
Los cantos salmodiados por tus sacerdotes
y su bendición no tienen efecto alguno.
El agua y la sal son incapaces
de extinguir los ardores juveniles
y, ay, la tierra no enfría el amor.
“Este joven me fue prometido,
cuando en pie estaba todavía el templo de la amable Venus,
Madre, y usted faltó a su promesa
ligándose por un juramento bárbaro y sin valor.
Porque ningún Dios acogerá
a una madre que jura
rehusar la mano de su hija.
Una fuerza me arroja fuera de la fosa
para buscar todavía los bienes de los que me despojaron,
para amar aún al esposo ya perdido
y para aspirar la sangre de su corazón.
Y cuando éste muera,
me pondré en busca de otros
y mis jóvenes amantes serán víctimas de mi deseo furioso.
“Bello joven, tus días están contados.
Morirás de languidez, en este sitio.
Te regalé mi collar,
yo me llevo el rizo de tus cabellos.
Míralo bien:
mañana tus cabellos estarán grises;
solamente en la tumba renegrecerán.
“Escuche, ahora, madre, mi última plegaria:
Haga levantar una hoguera,
abra la estrecha tumba donde me ahogo,
y dé reposo a los amantes entregándolos al fuego.
Cuando la chispa salte,
cuando ardan las cenizas,
nos elevaremos hacia los antiguos dioses.

Wolfgang Goethe (1749-1832).

Fausto: Johann Wolfgang von Goethe

Fausto (Faust) es una obra trágica enteramente dialogada, concebida más para ser leída que para ser representada (al estilo de La Celestina).del escritor Alemán Johann Wolfgang von Goethe Fue publicada en dos partes: Fausto: Primera parte de la tragedia (Faust: der Tragödie erster Teil) y Fausto: Segunda parte de la tragedia  (Faust: der Tragödie zweiter Teil). Se trata de la obra más famosa de Goethe y está considerada como una de las grandes obras de la literatura universal.

La Primera parte fue en principio terminada por Goethe en 1806. Su publicación en 1808 fue seguida de una edición revisada en 1828–1829, que sería la última editada por el propio autor. Previamente, había aparecido una versión parcial en 1790 titulada Fausto, un fragmento. Las primeras versiones de la obra, conocidas como el Urfaust, fueron elaboradas entre 1772 y 1775; sin embargo, los detalles de esa elaboración no están enteramente claros.

Goethe terminó de escribir la Segunda parte de Fausto en 1832, el año de su muerte. A diferencia de la Primera parte, el foco de la acción ya no está centrado en el alma de Fausto, que ha sido vendida al diablo, sino más bien en fenómenos sociales como la psicología, la historia y la política. La segunda parte constituyó la principal ocupación de Goethe en sus últimos años y apareció solo póstumamente en 1832.

Primera parte:
La Primera parte de Fausto es una historia compleja. Se sitúa en múltiples lugares, el primero de los cuales es el cielo. Mefistófeles hace un pacto con Dios: dice que puede desviar al ser humano favorito de Dios (Fausto), que está esforzándose en aprender todo lo que puede ser conocido, lejos de propósitos morales. La siguiente escena tiene lugar en el estudio de Fausto donde el protagonista, desesperado por la insuficiencia del conocimiento religioso, humano y científico, se vuelve hacia la magia para alcanzar el conocimiento infinito. Sospecha, sin embargo, que su intento no está obteniendo resultados. Frustrado, considera el suicidio, pero lo rechaza cuando escucha el eco del comienzo de la cercana Pascua. Va a dar un paseo con su ayudante Wagner y es seguido a casa por un caniche vulgar.

En el estudio de Fausto el caniche se transforma en el diablo. Fausto hace un trato con él: el demonio hará todo lo que Fausto quiera mientras esté en la tierra, y a cambio Fausto servirá al demonio en la otra vida. El trato incluye que, si durante el tiempo que Mefistófeles esté sirviendo a Fausto este queda complacido tanto con algo que aquel le dé, al punto de querer prolongar ese momento eternamente, Fausto morirá en ese instante.

Al pedirle el diablo que firme el pacto con sangre, Fausto comprende que este no confía en su palabra de honor. Al final, Mefistófeles gana esta disputa, y Fausto firma el contrato con una gota de su sangre.
A continuación, en una de sus excursiones, Fausto conoce a Margaret (también llamada Gretchen). Se siente atraído por ella y con regalos de joyas y ayuda de su vecina Martha, el diablo lleva a Gretchen a los brazos de Fausto, quien la seduce y finalmente logra poseerla.

La madre de Gretchen muere por culpa de una poción adormiladora que su hija le había proporcionado para poder gozar de mayor intimidad con Fausto. Gretchen descubre, además, que se ha quedado embarazada. Su hermano Valentin acusa a Fausto, lo desafía y muere a manos de Fausto y el diablo. Gretchen ahoga a su hijo ilegítimo y es condenada por el asesinato. Fausto intenta salvarla de la muerte liberándola de la prisión, pero al no conseguirlo acude a pedir ayuda del diablo. Gretchen, presa de la locura y negándose a escapar, muere en brazos de Fausto.

Segunda parte:
Rica en alusiones clásicas, en la Segunda parte de Fausto la historia romántica de la primera parte es olvidada, y Fausto se despierta en un mundo de magia para iniciar un nuevo ciclo de aventuras y objetivos. La pieza consta de cinco actos -episodios relativamente independientes- cada uno de ellos con un tema diferente. Fausto viaja en el tiempo y el espacio. Ayuda al emperador de Alemania a solucionar los problemas económicos, presencia una fiesta con todo tipo de criaturas fantásticas como grifos, ninfas, sirenas, etc y es encantado por el fantasma de Helena. Sigue a Helena a la edad antigua y con ella procrea a Euphorion, que muere al tratar de volar como le sucedió a Ícaro. Su madre Helena acompaña a Euphorion a las tinieblas dejando de nuevo a Fausto solo. Regresa junto al Emperador y gana una batalla crucial para unificar el imperio. Este le obsequia tierras en la costa. En ellas después de haber destruido otras vidas sin quererlo, muere al encontrar un lugar donde le gustaría vivir en paz para siempre.

Al final, Fausto va al cielo aún habiendo perdido la apuesta. Los ángeles declaran al final del quinto acto, con la ayuda de Margarita,
"a quien siempre se esfuerza con trabajo
podemos rescatar y redimir"


Historia:
Mientras que tres arcángeles estaban cantando la alabanza de las obras sublimes de Dios, Mefistófeles, el diablo, se presentó y dijo que había encontrado las condiciones en la tierra para ser malo. El Señor tácitamente de acuerdo en que el hombre tenía sus debilidades, pero su astucia, señaló que su Fausto siervo no puede ser influido desde el camino de la rectitud. Mefistófeles, hizo una apuesta con el Señor que Fausto podría tener la tentación de su fiel servicio. El Señor sabía que podía confiar en la integridad justos de Fausto, Mefistófeles, pero que podría dar lugar a la baja de Fausto si fueron capaces de echar mano del alma de Fausto. Mefistófeles, Fausto considera una víctima probable, por Fausto estaba tratando de obtener la inalcanzable. Fausto no estaba satisfecho con todos los conocimientos que había adquirido. Se dio cuenta de los límites del hombre, y vio a su propia insignificancia en el macrocosmos grande. En este estado de ánimo, se fue a dar un paseo con su criado, Wagner, entre personas que no estaban preocupados por pensamientos de carácter filosófico. En un ambiente refrescante, Fausto era capaz de sentirse libre y pensar con claridad. Fausto le dijo a Wagner, de sus dos almas, una que se aferraba a las cosas terrenales y otra que se esforzó hacia las cosas suprasensible que nunca podría ser alcanzado, siempre y cuando su alma reside dentro de su cuerpo carnal. Sentirse tan limitada en su vida diaria y con el deseo de aprender el significado de la existencia, Fausto estaba dispuesto a aceptar cualquier cosa que lo llevaría a un nuevo tipo de vida. Mefistófeles, Fausto reconoció que estaba listo para su ataque. En la forma de un perro, Mefistófeles, Fausto seguido a su casa cuando el estudiante volvió a su contemplación del significado de la vida.

Después de estudiar la Biblia, llegó a la conclusión de que el poder del hombre debe ser utilizado para producir algo útil. Ser testigo de la lucha de Fausto con sus ideas, el perro se adelantó en su verdadera identidad. Sin embargo, Fausto no se inmutó por los argumentos de Mefistófeles.

La próxima vez que Mefistófeles llegó, se encontró con Fausto mucho más receptivo a su parcela. Fausto había decidido que, a pesar de sus luchas eran divinos, se había producido nada que mostrar por ellos. Fausto estaba interesado en la vida en esta tierra. A sugerencia de Mefistófeles que pacíficamente pudieron disfrutar de una existencia sensual, Faust declaró que si alguna vez podía sentar en la pereza y estar en paz consigo mismo, o si alguna vez Mefistófeles lo podía gobernar con la adulación que se convirtió en auto-satisfecho, luego dejar que que será el final de Fausto. Pero Fausto también había renunciado a todas las cosas que hicieron que la vida valga la pena para la mayoría de los hombres. Así que más se contrajo con Mefistófeles que si alguna vez se encontró con la experiencia tan profunda que él desearía que soportar, a continuación, Fausto dejaría de ser. Esta sería una apuesta, no la venta de un alma. Después de dos ensayos de Mefistófeles, no había logrado tentar a Fausto con el libertinaje barato. La próxima oferta que presentó fue el amor de una mujer. En primer lugar Fausto fue llevado a la cocina de la bruja, donde se restauró su juventud. Luego, una pura doncella, Gretchen, se presentó a Fausto, pero cuando la vio en su casa propia inocencia, juró que no podía hacerle daño. Mefistófeles, cortejó a la muchacha con ataúdes de joyas que ella pensaba que venía de Fausto, y Fausto fue tentado por lo que regresó a Gretchen. Ella se entregó a él como el cumplimiento de su amor puro.

El hermano de Margarita la convenció de que su acto era una vergüenza en los ojos de la sociedad. Preocupado por el dolor de Margarita, Fausto finalmente mató a su hermano. Gretchen, al fin sintió todo el peso de su pecado. Mefistófeles, Fausto mostraban escenas más de libertinaje, pero el espíritu de Fausto fue elevado por el pensamiento de Gretchen y que fue capaz de superar la mala influencia del diablo. Mefistófeles, Fausto había esperado que desearía el momento de su consumación del amor que soportar. Sin embargo, Fausto sabía que el amor humano duradero no podía satisfacer su deseo. Lamentó el estado de Gretchen de la miseria, y regresó a ella, pero ella había matado a su hijo y no permitiría que su amante salvarla de la muerte a la que había sido condenado. Mefistófeles de Fausto llevó al emperador, quien le preguntó Fausto que le mostrara el macho y la hembra más hermosa que había existido alguna vez-París y Helena de Troya. Fausto produce las imágenes de estos personajes mitológicos, y al ver a Helen, su deseo de poseerla era tan fuerte que se desmayó, y Mefistófeles lo trajo de vuelta en un desmayo de su propio laboratorio. Mefistófeles, era incapaz de comprender el deseo de Fausto por la belleza ideal que Helen representados.

Con la ayuda de Wagner, Mefistófeles creado un espíritu sin forma de aprendizaje, Homunculus, que podía ver lo que pasa en la mente de Fausto. Homunculus, Mefistófeles y Fausto se fue a Grecia, donde Mefistófeles, tomado de las imágenes fantásticas de la mitología clásica una de sus formas grotescas. Con la intervención de Mefistófeles, una vida de Helen fue llevado a Fausto. Parecía que ahora, con la consecución de este gozo supremo de la belleza en Helen, que Fausto iba a llorar de un momento a quedarse para siempre, pero pronto se dio cuenta de que el disfrute de la belleza transitoria no fue más duradera que sus otras experiencias.

Con un nuevo conocimiento de sí mismo, Fausto volvió a su tierra natal. Logro ahora era su objetivo, ya que reafirmó su compromiso anterior de que su poder debe ser utilizado para producir algo útil para el hombre. Los poderes místicos y mágicos que Fausto había celebrado una vez que fueron expulsados ​​para que pudiera comparecer ante la sola naturaleza. Obtuvo una gran franja de tierra del pantano y la restituyó a la productividad. Pasaron muchos años. Ahora viejo y ciego, Faust se dio cuenta de que había creado un vasto territorio de las tierras ocupadas por las personas que siempre se esfuercen por dar algo útil para sí mismos. Después de haber participado en este logro, el propio Fausto visto como un hombre que estaba entre la gente libre y activa como uno de ellos. En el momento en que se dio cuenta de lo que él había creado, gritó en este momento, así que justo a él, a persistir. Fausto había salido de un egoísta, centrado en sí mismo en un hombre que vio a sus acciones como parte de una sociedad creativa. Se dio cuenta de que la vida puede ser digna de ser vivida, pero en ese momento de la percepción que perdió su apuesta a Mefistófeles. El diablo ahora se reivindica el alma de Fausto, pero en realidad él también había perdido la apuesta. El Todopoderoso estaba en lo cierto. Aunque Fausto había cometido errores en su vida, él siempre se había mantenido al tanto de la bondad y la verdad.

Al ver a su propia derrota, Mefistófeles trató de impedir la ascensión del alma de Fausto a Dios. Ángeles se aparecieron a ayudar a Fausto, sin embargo, y fue llevado a un lugar en el Cielo, donde todo estaba activa la creación, exactamente el tipo de vida después de que Fausto se ha elegido.



Critica:
través de su fase clásica en sus años medios y terminando con su estilo filosófico maduro. Su composición lo ocupa desde la época de sus primeros trabajos en la década de 1770 hasta su muerte en 1832, y cada uno de sus diferentes secciones revela nuevos intereses y preocupaciones, así como diferentes enfoques estilísticos. Sin embargo, el trabajo en su conjunto posee una unidad que da testimonio de la importancia continua de la materia en la mente de Fausto de Goethe.

Las primeras escenas compuestas, las de Fausto en su estudio y las escenas de Gretchen, encarnan el espíritu del Goethe veintitrés años de edad, lleno de parodias de la universidad por un lado, y los proyectos titánicos por el otro, el deseo de comprender la profundidades del conocimiento, para pasar más allá de todas las limitaciones, típico de los escritores jóvenes brillantes de esta época. De hecho, Fausto era originalmente parte de una serie planificada de los dramas de figuras heroicas que transgreden las normas de la sociedad-Julio César, Prometeo, y Götz von Ber-lichingen entre ellos.

Goethe hace hincapié en la tragedia del erudito cuya vida emocional no se cumple y que las misiones a partir del conocimiento sin límites, sólo para encontrarse frustrados por las limitaciones mortales. Las escenas con Gretchen prever una liberación emocional, pero salir de Fausto con un sentimiento de culpa por la destrucción de la pureza. El tema de la madre soltera era muy popular entre los jóvenes poetas de este período, y representó una rebelión contra los valores burgueses tradicionales, dando ocasión para la crítica social mucho más. En las escenas de Gretchen, Goethe, que como estudiante se tuvo romances con los simples de ciudades pequeñas niñas, evoca una gran simpatía por Gretchen, que actúa siempre de la emoción sincera y sólo desea el bien. Su tema de la corrupción de toda la quest humana a causa de las imperfecciones inherentes a los conocimientos del hombre y de la voluntad recibe aquí su primera expresión, aunque sin elaboración filosófica. Ni Fausto ni voluntades Gretchen mal, sin embargo, el mal viene a través de Mefistófeles, quien en su cada declaración es el cínico, frente a las esperanzas idealistas de Fausto y la exposición de la realidad áspera que en su opinión, es el único aspecto de la vida del hombre en la tierra. Cuando Fausto fue publicado por primera vez como un fragmento en el año 1790, estos elementos, que se remonta a la década de 1770, constituyó la obra.

Entre 1797 y 1806, bajo el estímulo de Schiller, Goethe regresó a Fausto y creó el Prólogo en el Cielo y el pacto con Mefistófeles, los cuales son cruciales para el aspecto filosófico de la obra. Mefistófeles, ya no es el rival absoluta de Dios, pero está incluido en el marco de lo divino, sino que es una fuerza necesaria en la creación, un tábano. La acción de Fausto se convierte ahora en una apuesta entre Dios y Mefistófeles, que Dios necesariamente debe ganar. Así, el contrato sangre vieja entre Fausto y Mefistófeles de Fausto debe negar su propia naturaleza, renunciando a su búsqueda de satisfacciones cada vez más altas, dándole un momento de plenitud absoluta. Damnation, de Goethe, es el cese del hombre es el esfuerzo hacia lo absoluto, y este esfuerzo es bueno, no importa lo que el hombre hace que los errores en su limitado entendimiento. Esto queda claro en el prólogo: Dios reconoce que el hombre se equivocan todo el tiempo que se esfuerza, sino que establece que sólo mediante la búsqueda de después de la absoluta, aunque sea confusamente, el hombre puede cumplir con su naturaleza. Mefistófeles no ve más que la confusión, la inutilidad de los resultados, y la tosquedad de la vida del hombre. Él es ciego a la visión de futuro, la calidad poética de Fausto, la calidad que anima a su búsqueda. Esta relación establecida en la parte 1 continuará hasta el final del juego. En cada episodio, Fausto comienza con una visión idealista de lo que él busca, pero nunca lo logra. Visto el exterior, Mefistófeles siempre tiene la razón-que es sólo a nivel interno que la búsqueda de Fausto tiene un significado.


En la historia de Fausto original, Fausto encuentra a Helena de Troya, y este episodio Goethe ocupado en el período de su fascinación por el mundo clásico. El tercer acto de la parte 2 es la unión de Fausto, el norte, paladín moderno, romántico, con Helen, representante de la armonía clásica y la belleza ideal. En este acto, Goethe primera imita el estilo de la tragedia griega, y luego trae Fausto y Helena juntas en un reino de la fantasía idílica llena de música. Esta música-Goethe en realidad quería un interludio operístico-subraya la naturaleza puramente estética de esta experiencia. Helen no puede ser el final de la búsqueda de Fausto, su relación sólo puede existir en la mítica Arcadia, donde la realidad, simbolizada quizás por el esposo de Helena, Menelao, no puede inmiscuirse. El acto fue subtitulado "clásico-romántico Phantasmagoria", y Goethe lo siguió de inmediato con una escena en la que Fausto ve visiones de Helen y Gretchen y se siente atraído hacia este último, a pesar de la perfección ideal de Helen. Gretchen, sin embargo, trágica, es real.


Los tramos finales de Faust fueron compuestas entre 1825 y 1831. En ellos, Fausto apariencias en la corte se desarrollan y las escenas finales de la redención de Fausto volver al marco establecido en el prólogo. Últimos días de Fausto todavía insatisfecho y su búsqueda es tan violento como siempre a sus barcos mercantes recurrir a la piratería y una pareja de ancianos suave mueren para dejar espacio a su palacio. Pero su visión final es que de toda la humanidad, esforzándose en adelante para convertir el caos al orden, en busca de un objetivo vagamente pudieron imaginar que se representa en la escena final por una escalera sin fin. Aquí, en el camino hacia lo divino, Fausto es de continuar realizando esfuerzos, y su vida es redimido por el amor divino, representado por Gretchen, que a pesar de sus crímenes es también aquí, un penitente, orando por Fausto. En la tierra todo es transitorio e insuficiente. Sólo desde el punto de vista de la Divina va todo el esfuerzo confuso alcanzar significado-sentido que era, de hecho, implícita en las estrofas de los tres arcángeles cantado en la inauguración de la obra, 12.000 líneas antes.


Fausto: Johann Wolfgang von Goethe
En el siguiente enlace se puede ver o descargar:
http://www.box.com/s/bb060da47c0358079a55