El verdadero orígen de Drácula

Contrario a lo que muchos afirman, Bram Stoker nunca fue masón, jamás perteneció a la Orden Hermética de la Aurora Dorada, grupo que sostenía nexos con los rosacruces.

Sin embargo, parece ser que sí era un aficionado a la magia roja. También se ha dicho que Stoker era un moralista protestante que escribió Drácula como novela edificante, afirmación que nos deja vislumbrar la dificultad que debió tener el autor irlandés para ser aceptado en la Londres victoriana y anglicana. Lo cierto es que la novela permite ver la profunda influencia del catolicismo de los familiares de la madre de Stoker, mezclado con la tradición de la Iglesia de Irlanda, a la que pertenecían sus padres, y nos muestra que su principal afán era el de despertar el terror en sus lectores, más que el de dejar una moraleja.

Entonces: Stoker no hizo una investigación histórica profunda sobre Transilvania ni viajó a los Cárpatos para crear la atmósfera y los paisajes de su novela. Tampoco conocía lo suficiente acerca de Vlad Drácula como para basar su conde vampiro en él, y la historia de la novela no tiene nada que ver con la del personaje histórico de Valaquia. No trataba de escribir un tratado moral, ni se basó en información mística obtenida de un grupo masón. Queda pues la pregunta: ¿Lo inventó todo en un arrebato de absoluta genialidad, con excepción del apellido del conde y algunos detalles sobre Transilvania que obtuvo de un libro?

La repuesta, por supuesto, es no. Como cualquier escritor, Stoker fue influido por su época, por las obras literarias que había leído, y por la sociedad en que vivía, que por aquellos tiempos estaba conmocionada por los crímenes de Jack el Destripador, el primer asesino serial de la historia. No sabemos con exactitud qué textos leyó antes de escribir Drácula, pero es fácil adivinar cuáles le dejaron una huella que quedaría marcada en su obra. Y para conocer los textos que fueron dándole forma a Drácula desde décadas antes que Stoker lo creara, vamos a descubrir a la verdadera figura histórica detrás del famoso conde. No fue un tirano sanguinario, no fue un chupasangre ni un sicótico hambriento de juventud eterna. Fue un poeta de los grandes, uno de los más reconocidos e influyentes del romanticismo, y un personaje tan particular que dio origen sin quererlo, al vampiro por antonomasia.


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